PERVERSIÓN ¿Patología o una forma normal de Subjetividad?

Lacan denuncia que cuando los analistas se han ocupado de la perversión, no han ido más allá de un fantasma neurótico. En el seminario 16 al comparar al perverso con los cruzados, ilumina con la formula “Dar al Cesar lo que es del César” la operación restitutiva del objeto a al campo del Otro.

Cuando decimos perversión en psicoanálisis nos referimos a tres cosas muy distintas:

1) Las patologías de la sexualidad (Krafft-Ebing),

2) Las características estructurales de la sexualidad humana (Freud), y

3) Una de las formas de la subjetivad (Lacan).

¿Qué es lo que se sanciona como sexualidad normal? Según el modelo de la sexualidad animal son tres las características:

1. Conductas que conducen a la reproducción,

2. Tienen como objeto un individuo del sexo opuesto de la misma especie, y

3. Consisten en una actividad genital, el acto del coito.

Pero no existe una forma natural de la sexualidad sino que esta, incluida la adquisición de una identidad en la sexuación, está sujeta a un proceso de formación que atraviesa diversas vicisitudes desde el niño hasta el adulto. Estas vicisitudes, en la concepción freudiana, están gobernadas por el dispositivo simbólico del Edipo: según la forma en que se lo atraviese y se lo concluya se obtendrá una cierta forma de sexualidad y de identidad sexual. Es decir, que el Edipo es un dispositivo de sexuación.

Lacan aporta una definición centrada en la posición del sujeto en la estructura: en la perversión el deseo asume la modalidad de voluntad de goce y el sujeto se identifica con el objeto (a) se hace instrumento del goce del Otro. El sujeto perverso, al ubicarse en el lugar del objeto, vuelca sobre el otro la división subjetiva. Esto implica un particular manejo de la angustia. Y una posición ante el goce que se caracteriza por la voluntad de hacer gozar al otro (y más allá de él, al Otro), más allá del límite de sus deseos reconocidos, es decir, traspasando la inhibición de sus represiones inconscientes. Es un hombre de fe, cree fervientemente en el goce del Otro y se dedica a producirlo.

“A pesar de lo que ustedes creen, aquello que es la perversión, la verdadera perversión, eso se les escapa; no es porque sueñen la perversión que serán perversos. Eso puede sin embargo servir para otra cosa, soñar con la perversión, y principalmente cuando se es neurótico, para sostener el deseo, ya que cuando se es neurótico realmente se lo necesita. Pero eso no permite para nada creer que se entiende a los perversos.” (Ver Lacan, J. El seminario. Libro 14. Inédito)

Párrafos seleccionados del libro de Roberto Mazzuca: Perversión. De la psychopathia sexuales a la subjetividad perversa. Berggasse 19 ediciones, Bs. As. 2003.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
Anorexia-Bulimia: Parte XII

El cuerpo cadavérico es un exceso de evidencia y su superficie se fetichiza. Este es el núcleo perverso de la llamada “percepción delirante” de la anorexia. Borra las grasas, cancela la castración, para exhibir la protuberancia fálica del hueso, el tener el falo.

Psicoanálisis