SyP Sabado, 1 de Noviembre
26 marzo, 2011 22:37 Imprimir

Trastornos Fóbicos: Agorafobia, Fobias Sociales, Fobias específicas y Trastorno de Ansiedad Generalizada

Vallejo Ruiloba, J. y Gastó Ferrer, C.: “Trastornos afectivos: Ansiedad y depresión”. Parte 1: Ansiedad (Cap. 2, 3 y 4). Parte 2: Depresión (cap. 12, 13 y 19). Editorial Masson. España.

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Trastornos Fóbicos:

Las fobias son miedos que se consideran patológicos en función de su intensidad y anacronismo.

Marks (1969) sistematizo el estudio y la clasificación de las fóbicas, destacando cuatro características definitorias que las distinguían del resto de los miedos normales:

  1. El miedo era desproporcionado a la situación que lo desencadenaba
  2. El miedo no podía ser explicado o razonado por el sujeto
  3. El miedo se encontraba fuera del control voluntario del individuo
  4. El miedo provocaba una evitación de las situaciones u objetos fóbicos

Además, Marks clasifico las fobias según un esquema que en su globalidad ha sido aceptado hasta la actualidad:

  1. Miedos a estímulos externos (equivale a la neurosis fóbica):
  1. Fobias a animales
  2. Agorafobia
  3. Fobias sociales
  4. Otras fobias especificas
  5. Nosofobias (entre la hipocondría y otras fobias especificas)
  6. Fobias obsesivas (en relación al trastornos obsesivo compulsivo)
  1. Miedos a estímulos internos:

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Agorafobia:

La característica esencial de la agorafobia es el miedo patológico a presentar crisis de angustia o sintomas relacionados (p. ej., mareo, diarrea) en situaciones en las que escapar puede resultar difícil o embarazoso, o en las que puede no disponerse de ayuda. Los estímulos fóbicos más frecuentes son: estar solo dentro o fuera de casa, mezclarse con la gente, sobre todo en sitios multitudinarios, viajar en medios de trasporte colectivos o en automóvil, los lugares cerrados y públicos, hacer colas, encontrarse en un puente o en un túnel, o alejarse de casa. En general estos miedos conducen de forma típica a comportamientos permanentes de evitación de estas situaciones.

Un aspecto interesante de la clínica agorafóbica es el efecto que sobre la misma tiene la presencia de un acompañante, el cual disminuye la ansiedad fóbica y las conductas de evitación.

Los agorafóbicos son enfermos que, además de la sintomatología fóbica, presentan niveles altos de ansiedad flotante, habitualmente de intensidad fluctuante, y que a menudo muestran quejas somáticas múltiples, presentando una actitud alarmista ante cualquier síntoma físico. También suelen desarrollar sintomas de desmoralización, aunque manteniendo la capacidad de experimentar placer y sin las alteraciones vegetativas de los depresivos. Otra complicación es el abuso de ansiolíticos y/o alcohol.

La gravedad de la agorafobia suele pasar por fases de exacerbación y remisión. Según Marks tiende a seguir un curso fluctuante y crónico. Cuando la sintomatología dura más de 1 año, la remisión espontanea es ya poco frecuente, mientras que en otros casos existiría alrededor de un 15% de remisiones espontaneas.

Fobias Sociales:

La característica fundamental es el miedo intenso y persistente de situaciones sociales o actuaciones en público en las cuales el sujeto está expuesto al escrutinio por parte de otras personas. La exposición a los estímulos temidos produce casi invariablemente una respuesta de ansiedad inmediata, que puede tomar la forma de una crisis de angustia, aunque no espontanea. Los síntomas somáticos de estirpe ansiosa más típicos son el enrojecimiento, el temblor y la sudación.

Como en las fobias específicas, el diagnostico de fobia implica que:

  1. La exposición al estimulo fóbico provoca invariablemente una respuesta de ansiedad, que puede manifestarse como una crisis de angustia determinada por situaciones.
  2. El sujeto reconozca que el miedo es excesivo e irracional, pero no pueda controlarlo.
  3. El miedo desencadene conductas de evitación de los estímulos fóbicos.
  4. El miedo, la evitación o la anticipación ansiosa de encontrarse con el estimulo fóbico interfieran significativamente con la rutina diaria de la persona o con su funcionamiento laboral o social, o exista un malestar importante con respecto al miedo.

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Puede aceptarse que existen dos tipos de manifestación de la fobia social: un tipo restringido, en el que solo se tiene miedo de una o pocas situaciones sociales, habitualmente de realizar algún tipo de actividad en público (p. ej., hablar, comer, etc.), y un tipo generalizado, en el que los temores se relacionan con la mayoría de situaciones sociales, tanto de actuar en público como de situaciones que impliquen una relación interpersonal (p. ej., iniciar y mantener conversaciones, participar en pequeños grupos, tener citas, hablar con figuras de autoridad, asistir a fiestas).

Son sujetos que suelen presentar una hipersensibilidad a la crítica, a la valoración negativa por parte de los demás y al rechazo, una dificultad para autoafirmarse y una baja autoestima con sentimientos de inferioridad. También acostumbran a temer las evaluaciones indirectas, como los exámenes. A veces muestran pobres habilidades sociales.

Habitualmente el trastorno se inicia en la adolescencia, de forma insidiosa, aunque también de forma aguda después de una experiencia humillante o estresante. El curso suele ser continuo, con pocas oscilaciones de los síntomas.

Fobias específicas:

La característica esencial es el miedo persistente y grave de objetos o situaciones circunscritas y claramente discernibles. La exposición al estimulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede adquirir la forma de una crisis de angustia, aunque no espontanea. En la mayoría de ocasiones el estimulo fóbico es evitado.

El foco del miedo puede ser el hecho de anticipar un daño a partir de algún aspecto del objeto o la situación, lo cual las diferencia de la agorafobia, pero en muchos fóbicos específicos también puede existir miedo a perder el control, a tener sintomas de pánico o a desmayarse.

La fobia puede aparecer espontáneamente o venir desencadenada por una serie de factores, como acontecimientos traumáticos, crisis de angustia inesperadas en la situación que se convertirá en fóbica, observación de otros individuos que sufren experiencias traumáticas o muestran temor, o transmisión de informaciones atemorizantes por parte de otros.

En general, la ansiedad se manifiesta durante la confrontación con el estimulo fóbico o la anticipación del mismo, y depende tanto de la proximidad al estimulo como del grado de limitación de la evitación del mismo.

Hay diferentes tipos de fobias específicas: 1. Fobia a animales, 2. Fobia a estímulos del medio natural, 3. Fobia a la sangre, heridas o inyecciones, 4. Fobia situacional, 5. Fobia a otros estímulos.

El diagnostico DSM-IV, además de las características de la fobia (miedo excesivo e irracional, pero fuera del control voluntario), necesita que el comportamiento de evitación, el miedo o la ansiedad anticipatoria interfieran significativamente con las actividades cotidianas del individuo, con sus relaciones laborales o sociales, o que provoquen un malestar evidente.

Fobia Social

Trastorno de Ansiedad Generalizada:

La característica esencial es una ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una serie de circunstancias, eventos o actividades, y de larga evolución. La intensidad, duración o frecuencia de la ansiedad es claramente desproporcionada con la frecuencia o el impacto real del evento. La persona encuentra difícil evitar que sus preocupaciones interfieran en su capacidad de atención y funcionamiento. Los motivos de preocupación más habituales se refieren a circunstancias cotidianas rutinarias, como responsabilidades laborales habituales o llegar tarde, situación económica, salud o peligros que puedan afectar a los miembros de la familia, laborales de casa o cualquier actividad que se salga de la rutina diaria.

En la ansiedad generalizada son menos frecuentes que en el pánico los sintomas cardiocirculatorios (palpitaciones, taquicardia), respiratorios (disnea, hiperventilación) y de catástrofe inminente.

Una buena parte de estos enfermos tienen probablemente trastornos de personalidad en los que la ansiedad es un patrón constante en sus vidas. Cuando el cuadro se cronifica aparecen, como consecuencia de una claudicación psicofísica del sujeto, una serie de elementos propios de los trastornos depresivos. El curso acostumbra a ser crónico, con intensidad fluctuante.

 

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