SyP Martes, 29 de Julio
26 marzo, 2011 22:19 Imprimir

Trastornos afectivos: Crisis de Angustia y Trastorno de Angustia

Vallejo Ruiloba, J. y Gastó Ferrer, C.: “Trastornos afectivos: Ansiedad y depresión”. Parte 1: Ansiedad (Cap. 2, 3 y 4). Parte 2: Depresión (cap. 12, 13 y 19). Editorial Masson. España.

LOBATAZO

Crisis de Angustia

Las crisis de angustia (o crisis de pánico, panic attack) se definen como aquellas entidades caracterizadas por la aparición repentina y rápida (habitualmente alcanza su máxima expresión en menos de 10 minutos) de una sensación de aprensión o malestar intensos, miedo o terror (de aquí el nombre de crisis de angustia), a menudo asociada con sentimientos de catástrofe inminente (sensaciones de muerte inminente, de estar volviéndose loco o de estar perdiendo el control) junto con una urgente necesidad de huir de la situación, que aparecen de forma paroxística (autolimitadas en el tiempo, con una duración habitual de varios minutos o, rara vez, de horas) y que se acompañan de una serie de síntomas somáticos y cognitivos.

Una presentación especial de estas crisis es aquella en la que predominan las vivencias de despersonalización y alteraciones sensoperceptivas, descritas por Martin Roth en 1959 con el nombre de síndrome de despersonalización ansioso-fóbico. En estos pacientes, aunque también puedan existir sintomas vegetativos, la expresión de las crisis se hace fundamentalmente a traves de la esfera psíquica, con participación de síntomas que se consideran consecuencia de patología del lóbulo temporal (deja vu, memoria panorámica, alteraciones de la intensidad de los estímulos sensoriales, etc.).

El DSM-IV ha propuesto criterios diagnósticos para las crisis de angustia en función de las circunstancias en que aparecen y el modo de inicio, en tres tipos diferentes:

  1. Crisis espontaneas o inesperadas: aparecen sin asociarse con ningún desencadenante situacional inmediato y que son las que definirán la existencia de un trastorno de angustia (o trastorno de pánico).
  2. Crisis determinadas por situaciones o situacionales: aparecen de forma invariable inmediatamente después de la exposición o anticipación de un estimulo o desencadenante ambiental, y que son características de los trastornos fóbicos.  El inicio de estas crisis puede ser mas progresivo que en las espontaneas, en función de la aproximación y/o premonición del estimulo fóbico, y cede rápidamente o no llega a aparecer cuando las conductas de evitación tienen éxito.
  3. Crisis predispuestas por situaciones: aparecen durante la exposición a un desencadenante ambiental, aunque no se asocian siempre con dicha situación, ni cuando aparecen lo hacen inmediatamente después del afrontamiento. Estas crisis serian características de la agorafobia.

La literatura sugiere que hay tres cogniciones presentes típicamente en el trastorno de angustia, tanto en las crisis como en los periodos intercríticos: a) catástrofes físicas (enfermedad grave, muerte); b) pérdida de control (volverse loco), y c) temor social (consecuencias temidas sucedan).

CRITERIOS DIAGNOSTICOS DSM-IV PARA CRISIS DE ANGUSTIA:

Aparición episódica y recortada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos:

(1) palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca

(2) sudoración

(3) temblores o sacudidas

(4) sensación de ahogo o falta de aliento

(5) sensación de atragantarse o asfixia

(6) opresión o malestar torácico

(7) náuseas o molestias abdominales

(8) inestabilidad, mareo o desmayo

(9) desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)

(10) miedo a perder el control o volverse loco

(11) miedo a morir

(12) parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)

(13) Escalofríos o sofocaciones

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Descripciones Sindrómicas:

Trastorno de Angustia

La característica esencial del trastorno de angustia es la presencia de crisis de angustia espontaneas y recurrentes. La frecuencia puede variar considerablemente, como así también la intensidad. Frecuentemente el enfermo recuerda con precisión el momento de la primera crisis, que pudo aparecer mientras realizaba cualquier tipo de actividad, muchas veces en situaciones emocionalmente neutras. Aunque no hay desencadenante inmediatos en las primeras crisis, es frecuente la presencia de algunas situaciones o acontecimientos estresantes.

La agorafobia se desarrolla sobre todo en relación a la frecuencia de las crisis de angustia, aunque la presencia de determinados sintomas (sobre todo los mareos y la sensación de inestabilidad o desmayo), o de algunos rasgos de personalidad premórbida, pueden también influir en su génesis.

Una consecuencia frecuente de la repetición de las crisis es la desmoralización, en relación a las dificultades para llevar a cabo las tareas cotidianas.

El trastorno de angustia acostumbra a tener un curso crónico, aunque de intensidad oscilante.

El DSM-IV pide que haya al menos 2 crisis de angustia espontaneas y que además hayan provocado unas consecuencias psicopatológicas durante un periodo mínimo de 1 mes, consecuencias que pueden ser tanto una preocupación constante sobre la aparición de nuevas crisis, como una preocupación sobre las consecuencias de las crisis, o bien un cambio significativo en la conducta del sujeto.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DSM-IV PARA TRASTORNO DE ANGUSTIA:

A. Se cumplen (1) y (2):

(1) Crisis de angustia inesperada y recurrente

(2) Al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes como mínimo por al menos uno de los siguientes síntomas:

(a) inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis

(b) preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, «volverse loco»)

(c) cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis

B. Presencia o Ausencia de agorafobia

C. Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

D. Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, como por ejemplo fobia social (p. ej., aparecen al exponerse a situaciones sociales temidas), fobia específica (p. ej., el exponerse a situaciones fóbicas específicas), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., al exponerse a la suciedad cuando la obsesión versa sobre el tema de la contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., en respuesta a estímulos asociados a situaciones altamente estresantes), o trastorno por ansiedad de separación (p. ej., al estar lejos de casa o de los seres queridos).

 

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