SyP Martes, 2 de Septiembre
18 marzo, 2011 21:31 Imprimir

Clínica y Evaluación de las Funciones Yoicas

El individuo interactúa tanto con el mundo exterior, como con sus fuerzas internas. Muchos psicoanalistas utilizan un constructo teórico llamado “yo” para explicar cómo esto sucede, a través de varias funciones yoicas. Los proponentes de la psicología del yo (Ego psychology) se enfocan sobre el desarrollo tanto normal como patológico, su manejo de impulsos libidinales y agresivos, y su adaptación a la realidad.

Experimento South Minneapolis 1965: Zoologico Humano

Bodón, Cecilia: “Guía para la detección clínica y evaluación de las funciones yoicas”.  Ficha Cátedra Menendez. Resumen:

De los tres sistemas (Yo, Ello y Superyó) descriptos por Freud en la segunda tópica del aparato psíquico, el Yo es el que posee mayor movilidad de los tres. En una psicoterapia psicoanalítica el análisis del estado de las funciones yoicas de un paciente, es vital para la planificación de la modalidad de abordaje más acorde con las posibilidades reales del paciente, como para la evaluación de los cambios ocurridos en el proceso terapéutico.

Se tomará la clasificación descripta en el Capítulo 8 del libro “Teoría y Técnica en Psicoterapias”, donde H. Fiorini divide a las funciones yoicas en tres grupos: 1. Básicas, 2. Defensivas, 3. Sintéticas, integradoras u organizadoras.

  1. Funciones Básicas:

Conjunto de actividades mentales constituido por la percepción, la atención, la memoria, la anticipación (planificación), el pensamiento, la exploración (conductas de rodeo), la ejecución, control y coordinación de la acción.

Aluden a características importantes de las funciones cognitivas y están dotadas de cierto potencial de autonomía, aunque interaccionan regularmente con los impulsos y son influidos por estos.

Son señales de fortaleza yoica tanto el presentarse no interferidas por mecanismos de defensa que las debiliten, como su grado de conservación y ajuste ante la angustia.

  1. Funciones Defensivas:

Son las funciones yoicas que están dirigidas a “neutralizar las ansiedades mediante diversas modalidades de manejo de conflicto, creados entre condiciones de realidad, impulsos y prohibiciones”, restableciendo el equilibrio psíquico, eliminando una fuente de peligro y tensión.

Como denominador común de todos los mecanismos de defensa encontramos que de cumplirse su cometido, logran limitar el desenvolvimiento de la angustia y permiten al yo seguir funcionando globalmente.

La presencia de ansiedad es indicadora del fracaso de las mismas.

Las conductas defensivas no existen solamente en procesos patológicos, sino que intervienen normalmente en el ajuste adaptativo del sujeto.

Un desarrollo defensivo adecuado implica la posibilidad de apelar a una amplia gama de recursos para el logro del equilibrio y no el uso de algún mecanismo de manera estereotipada.

La variación y la plasticidad son los indicadores de salud o patología.

Determinados mecanismos pueden ser transitorios o estructurales.

  • Proyección: “operación por medio de la cual el sujeto expulsa de sí y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos, incluso objetos que no reconoce o que rechaza de sí mismo”. Defensa de origen muy arcaico y su presencia es previa a la de la represión.
  • Introyección: “El sujeto hace pasar, en forma fantaseada, del afuera al adentro objetos y cualidades inherentes a esos objetos”, incorporando de esta manera características o cualidades que provienen de un objeto externo o del mundo exterior. Este mecanismo está relacionado con el proceso de identificación.
  • Regresión: “se llama así a la reactivación y actualización de conductas, que corresponden a un periodo anterior, ya superado por el sujeto”. Ante la presencia de un conflicto imposible de resolver, el sujeto apela a conductas adecuadas a otro momento de la vida.
  • Desplazamiento: “consiste en que el acento, el interés, la intensidad de una representación puede desprenderse de esta para pasar a otras representaciones originalmente poco intensas, aunque ligadas a la primera por una cadena asociativa”. Esta defensa es típica en las fobias, donde la evitación de un objeto es transferida a otro, permitiendo mantener relación con el objeto primitivo. “La teoría psicoanalítica del desplazamiento recurre a la hipótesis económica de una energía de catexis susceptible de desligarse de las representaciones y deslizarse a lo largo de las vias asociativas”.
  • Represión: “operación por medio de la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en el inconsciente representaciones (pensamientos, imágenes, recuerdos) ligados a una pulsión. La represión se produce en aquellos casos en que la satisfacción de una pulsión (susceptible de procurar por su misma placer) ofrecería el peligro de provocar displacer en virtud de otras exigencias”.
  • Conversión: “consiste en una transposición de un conflicto psíquico y una tentativa de resolución del mismo en sintomas somáticos, motores o sensitivos”. “La libido desligada de la representación reprimida se transforma en energía de inervación. Pero lo que caracteriza los sintomas de conversión es su significación simbólica: tales sintomas expresan a traves del cuerpo representaciones reprimidas”. No es que lo psíquico se convierta en somático sino que se expresa a traves de.
  • Aislamiento: “consiste en aislar un pensamiento o un comportamiento de tal forma que se rompan sus conexiones con otros pensamientos o con el resto de la existencia de un sujeto. Entre los procedimientos de aislamiento podemos citar las pausas en el curso de pensamiento, formulas, rituales y de un modo general, todas las medidas que permiten establecer un hiato en la sucesión temporal de pensamiento o de actos”.
  • Racionalización: “procedimiento mediante el cual un sujeto intenta dar una explicación coherente, desde el punto de vista lógico, o aceptable desde el punto de vista moral, a una actitud, un acto, una idea o un sentimiento cuyos motivos verdaderos no percibe”. Para evitar la frustración o el conflicto, se dan razones o argumentos que los encubren (es una forma de negación).
  • Formación reactiva: “actitud o habito psicológico de sentido opuesto a un deseo reprimido y que se ha constituido como reacción contra este (ej. pudor frente a tendencias exhibicionistas)”. En términos económicos, es una contracatexis de un elemento consciente de fuerza igual y dirección opuesta a la catexis inconsciente. Expresa el conflicto ambivalente, donde una de las mociones que se enfrentan, en general la amorosa, esta exacerbada en tanto la otra desaparece pero con el peligro de la reactivación.
  • Negación: “procedimiento en virtud del cual el sujeto, a pesar de formular uno de sus deseo, pensamientos o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose negando que le pertenezca”.
  • Idealización: “proceso psíquico en virtud del cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto”. Es defensa contra pulsiones destructoras. Paralela a la escisión objeto bueno e idealizado.
  • Escisión del objeto: defensa primitiva ante la angustia. El objeto al que tienden las pulsiones eróticas y destructivas es escindido en un objeto “bueno” y un objeto “malo”, que entonces seguirían destinos relativamente independientes, dentro del juego de introyecciones y proyecciones”.

Psicohigiene de la Pulsión Escópica

  1. Funciones sintéticas, integradoras y organizadoras:

Permiten establecer conexiones entre aspectos diversos con el fin de obtener una unidad. Toda función sintética se alterna con su complementaria de análisis. La posibilidad de anticipación de un sujeto ante diversas situaciones es el reflejo del estado de estas funciones yoicas. Se ponen a prueba cuando frente a cambios el sujeto debe reorganizar sus relaciones con el mundo acudiendo a nuevas formas de adaptación.

 

Efectos del ejercicio de las Funciones yoicas:

  • Adaptación a la realidad: detectable por la calidad de su funcionamiento en situaciones sociales cotidianas. Se ponen en juego funciones de tipo 1, 2 y 3 (anticipación). No debe confundirse con sumisión, sino que la verdadera adaptación es activa y no pasiva. Su evaluación debe ser realizada en conocimiento de la matriz cultural de la que forma parte el sujeto.
  • Prueba de realidad: “es la capacidad que le permite al sujeto la distinción del origen de una idea, ya sea del mundo externo (percepciones) o del mundo interno (huella mnémica), y verificar la exactitud de la misma”. Se basa en la posibilidad de inhibición del Proceso Primario.
  • Sentido de realidad: “es la capacidad de cargar libidinalmente la representación del estado real del mundo exterior y del self”. Volviéndose así coherentes la experiencia del mundo y del sí mismo.
  • Regulación y control de impulsos: “es la capacidad de captar deseos y/o necesidades, y llevarlas a la acción; en la medida en que esta sea posible en la realidad externa”. Su logro incluye diferentes operaciones como descarga, ejecución, demora, desvió de la descarga a traves de defensas etc.; y es señal de fortaleza yoica.
  • Tolerancia a la frustración: Implica poder recibir una frustración libidinal sin que aumente excesivamente la angustia y sin tener que apelar a defensas marcadamente regresivas. Para su logro adecuado son tan importantes las experiencias tempranas gratificantes que neutralicen la agresión, como ciertas experiencias lo suficientemente frustrantes que permitan la diferenciación del objeto y el desarrollo de la capacidad de demora. La evaluación de esta capacidad es central a la hora de elegir recursos técnicos, ya que determinadas modalidades de abordaje son contraindicadas en sujetos con dificultades en la tolerancia a la frustración.
  • Tolerancia a la angustia: “es la capacidad de contener los montos de angustia producidos por las vicisitudes cotidianas, sin tener que actuar para descargarlo”. Para determinar el grado de fortaleza de un sujeto es esencial la detección del tipo de angustia (señal o traumática) y su intensidad (aspecto cuantitativo). Cuanto menor es el umbral de tolerancia, mas enérgica es la medida a la que apela el sujeto para controlarse (acting out).
  • Capacidad Sublimatoria: La pulsión es desviada hacia un nuevo fin, sin perder gran intensidad y apunta hacia objetos valorados socialmente. Se caracteriza por inhibición del fin impulsivo, su desexualizacion, completa absorción del instinto y sus secuelas, introduce una modificación en el yo. Se instalan nuevos canales de descarga sin tener que acudir a defensas patológicas frente a los impulsos intolerables. Genera aéreas de descarga no conflictiva.

 

Tres cualidades asignables a estas funciones: 1. Autonomía: el grado de ajuste logrado por ciertas funciones a pesar de la presencia de conflictos. 2. Fuerza: eficiencia adaptativa lograda. 3. Plasticidad: la multiplicidad o no del repertorio de funciones a las que apela el sujeto según las exigencias a las que se encuentra sometido. El rastreo de las mismas, contribuirá al diagnostico de la labilidad o fortaleza yoica de un sujeto

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