SyP Viernes, 18 de Abril
18 marzo, 2011 21:17 Imprimir

DSM-IV: Criterios Diagnósticos

DSM-IV

BREVIARIO

Arcangel San Grabriel

Criterios Diagnósticos

Uno de los objetivos más importantes del DSM-IV es proporcionar criterios diagnósticos para aumentar la fiabilidad de los juicios diagnósticos. Su uso aumenta el entendimiento entre clínicos e investigadores.

Estos criterios diagnósticos y la clasificación de los trastornos mentales reflejan un consenso a partir de los conocimientos actuales en este campo, pero no incluyen todas las situaciones que pueden ser objeto de tratamiento o de investigación.

El propósito del DSM-IV es proporcionar descripciones claras de las categorías diagnósticas, con el fin de de que los clínicos y los investigadores puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales.

Códigos de Diagnóstico:

En la versión española del manual, la mayoría de los trastornos DSM-IV poseen dos códigos. Esto se debe a que en Europa se utilizaba el sistema de codificación de la Clasificación Internacional de Enfermedades, decima revisión (CIE-10) y a que en Estados Unidos el sistema de codificación oficial es el de la Clasificación Internacional de Enfermedades, novena revisión, modificación clínica (CIE-9-MC).

Los subtipos y las especificaciones pretenden incrementar la especificidad. Dentro de un diagnostico, los subtipos definen subgrupos fenomenológicos mutuamente excluyentes y se indican en el conjunto de criterios mediante las palabras “especificar el tipo”. Por el contrario, las especificaciones no pretenden ser mutuamente excluyentes y están indicadas en el conjunto de criterios para las palabras “especificar si”. Las especificaciones permiten definir subgrupos más homogéneos de individuos afectos por un trastorno, y que comparten ciertas características.

Especificaciones de la gravedad y el curso:

Habitualmente, el diagnostico DSM-IV se aplica a las manifestaciones actuales del sujeto y no acostumbra utilizarse para denotar diagnósticos anteriores de los que el individuo ya está recuperado. Una vez establecido el diagnostico, pueden aplicarse las siguientes especificaciones indicadoras de gravedad y curso evolutivo: leve, moderado, grave, en remisión parcial, en remisión total e historia anterior.

Al decidir si la presentación del trastorno ha de describirse como leve, moderada o grave, el clínico debe tener en cuenta el número e intensidad de los signos y sintomas del trastorno en cuestión, así como cualquier irregularidad en la actividad laboral o social.

Leve: son pocos, o ninguno, los síntomas que exceden los requeridos para formular el diagnostico. Los síntomas no dan lugar sino a un ligero deterioro de la actividad social o laboral.

Moderado: existen síntomas o deterioro funcional situados entre “leve” y “grave”.

Grave: se detectan varios síntomas que exceden los requeridos para formular el diagnostico, o distintos síntomas que son particularmente graves, o los síntomas dan lugar a un notable deterioro de la actividad social o laboral.

En remisión parcial: con anterioridad se cumplían todos los criterios del trastorno, pero en la actualidad solo permanecen algunos de sus sintomas o signos.

En remisión total: ya no existe ningún síntoma o signo del trastorno, pero todavía es relevante desde un punto de vista clínico tener en cuenta dicho trastorno.

Historia anterior: diagnósticos anteriores de un trastorno mental deben indicarse utilizando la especificación historia anterior.

 

Recidiva:

En la práctica clínica, es frecuente que los sujetos, tras un periodo de tiempo en que ya no se cumplen todos los criterios del trastorno (p. ej., en remisiones o recuperaciones parciales o totales), desarrollen ciertos sintomas que sugieren la recidiva de su trastorno original, pero que sin embargo no cumplen las exigencias diagnosticas especificadas en la tabla de criterios. La mejor forma de indicar la presencia de estos sintomas es una cuestión de juicio clínico. Existen las siguientes opciones:

  • Si se cree que los sintomas constituyen un nuevo episodio de un trastorno recurrente, dicho trastorno puede diagnosticarse como actual (o provisional) aun antes de haber cumplido todos los criterios.
  • Si se considera que los sintomas son clínicamente significativos pero no está claro que constituyan una recidiva del trastorno original, puede usarse la categoría no especificado.
  • Si se sitúa que los sintomas no son clínicamente significativos, no hay que añadir ningún diagnostico actual o provisional, pero puede anotarse “historia anterior”.

 

Diagnóstico principal – motivo de consulta:

El diagnostico principal corresponderá a aquel trastorno que, tras estudiar el caso, se considere responsable principal del ingreso al hospital. En el caso de la asistencia ambulatoria, el motivo de la consulta es el trastorno que justifica la asistencia médica ambulatoria.

Los diagnósticos múltiples pueden formularse en forma multiaxial o no axial. Cuando el diagnostico principal corresponde a un trastorno del Eje I, esto se indica situándolo en primer lugar. Los restantes trastornos se ordenan según el objetivo asistencial y terapéutico. Cuando una persona cuenta con diagnósticos tanto del Eje I como del Eje II, se supondrá que el diagnostico principal o el motivo de la visita radicara en el Eje I a menos que el diagnostico del Eje II vaya seguido de la expresión < (diagnostico principal)> o < (motivo de consulta)>.

 

Diagnostico provisional:

El clínico puede anotar la incertidumbre diagnostica anotando “Provisional” después del diagnostico.

 

Utilización de categorías no especificadas:

Son cuatro las situaciones en que puede estar indicado formular un diagnostico no especificado:

  1. La presentación del cuadro coincide con las directrices generales específicas de un trastorno mental en la clase diagnóstica correspondiente, pero la sintomatología no cumple los criterios de alguno de los trastornos específicos. Esto sucede cuando los sintomas se sitúan por debajo del umbral diagnostico propio de uno de los trastornos específicos o cuando se produce una presentación atípica o mixta.
  2. La presentación del cuadro constituye un patrón sintomático que no ha sido incluido en la Clasificación DSM-IV, pero da lugar a deterioro o malestar clínicamente significativos. Los criterios de investigación para alguno de estos patrones sintomáticos han sido incluidos en el apéndice B del DSM-IV.
  3. La etiología es incierta
  4. No hay oportunidad para una recogida completa de datos o la información es incoherente o contradictoria, pero existe suficiente información para incluirla dentro de una clase diagnostica concreta.

 

SEGUIR LEYENDO

Etiquetas

Deja tu comentario Facebook

Deja tu Comentario


31 agosto, 2011 19:08

La locura fuera del orden jurídico

26 julio, 2011 1:21

Las Psicosis en Diván (II parte)

25 julio, 2011 17:13

Droga-dependencia y Tratamiento

4 julio, 2011 21:05

El niño deprivado

30 junio, 2011 18:31

Niños Antisociales

Otras Noticias